Lo que ahora se necesita saber para comprar vuelos baratos. II.
Antes de la crisis, los pasajeros se podían permitir comprar sus billetes de avión en la agencia de la esquina, donde, ya de paso les vendían un paquete turístico completo para que no tuvieran que preocuparse de nada más.
Desde luego que la comodidad de que nos den todo resuelto tiene un precio, y esa atención personalizada es similar a que recibimos cuando efectuamos nuestras compras en un pequeño comercio de los que todavía existen (cada vez menos) en nuestras ciudades.
Ahora bien, muchas personas hacen sus compras hoy en día en las grandes superficies comerciales ya que, en general, puede resultarles más barato, aunque a cambio tendrán que buscar, seleccionar y decidir ellos mismos los productos que quieren comprar.
El consumidor hace parte del trabajo de la compra sin ayuda de empleados que le atiendan ni asesoren sobre los productos adquiridos y a cambio puede obtener mejores precios.
Es decir, retirando servicios, que quizá ya el cliente no valora o no está dispuesto a pagar por ellos, pueden ofrecerse precios más económicos.
Los propios supermercados de alimentación de precios superbaratos también están incrementando su ventaja competitiva, y cuando alguna vez he comprado un producto en los mismos no he sido capaz de apreciar la notable diferencia que debería de existir con el mismo producto comprado en la tienda especializada de al lado, y cuyo precio puede llegar a ser el doble.
Esta misma cultura de compra se extiende ahora a los vuelos, cuya demanda de que sean más baratos, está produciendo importantes cambios en el sistema de comercializar sus productos las aerolíneas.
Para adaptarse a la cultura de la demanda, compañías como Iberia se plantean crear aerolíneas de bajo coste, que limiten drásticamente los extras que se ofrecían como servicios propios del vuelo, y donde, del mismo modo que el cliente del supermercado de bajos precios se sirve él mismo los productos requeridos, así el comprador de vuelos baratos tendrá que reservar su vuelo por medio de Internet, imprimir su tarjeta de embarque, etc., como medio para obtener un precio más bajo por su vuelo.
Desde luego, el comprador de vuelos baratos no podrá adquirirlos en la agencia de la esquina, ya que evidentemente la atención personalizada no estará en disposición de ofrecer los mismos precios que la compra por Internet, del mismo modo que nadie espera comprar el kilo de manzanas en una frutería selecta de una urbanización de lujo al mismo precio que en un supermercado de precios baratos.
Las agencias de viajes físicas atendidas por empleados serán, como las fruterías selectas, muy adecuadas para el comprador sofisticado que busca productos turísticos especializados y que no los puede comprar él mismo directamente ya que necesita de la orientación de un asesor de viajes.
Para comprar un vuelo barato, las agencias de viajes físicas no pueden ofrecer ninguna solución, al menos de momento, ya que aunque nos digan que sus precios son los mismos que los que pueda encontrar en las agencias online o en los sitios web de las aerolíneas, lo cual seguramente es cierto, esto no resuelve el problema pues las tarifas de los vuelos varían a cada momento, y hasta ahora puedo asegurarle que no he encontrado ninguna agencia de viajes en la que cuando he ido a comprar mi billete (y he comprado unos cuantos) me hayan dicho que mi vuelo ahora costaba tanto, pero que sería bueno que no lo reservase en ese momento y mejor volviera dentro de una semana a ver si se podía conseguir un precio mejor.
El comprador de vuelos baratos sólo podrá obtener estos precios comprando directamente en agencias online o en los sitios web de las aerolíneas cuyos precios son prácticamente los mismos, gestionando él todos los detalles de su compra.
El consejo y la orientación que necesite para hacer su reserva lo obtendrá el pasajero de vuelos del siglo XXI por medio de sitios web especializados, independientes de agencias online y aerolíneas que, sin costo alguno, le orientarán sobre dónde, cómo y cuándo comprar su vuelo al mejor precio posible.
Los compradores ya han dado un primer paso demandando vuelos baratos, y algunas aerolíneas que han respondido a esa demanda están obteniendo buenos resultados.
El resto de aerolíneas y los demás agentes ahora deberán hacer lo mismo.
La innovación es fundamental en muchos casos, y en algunos puede llegar a ser cuestión de vida o muerte, ¡comercialmente hablando, claro!
