El incidente de Detroit y la seguridad en los aviones
Como se sabe, el día de Navidad un nigeriano procedente de Amsterdam, intentó detonar un artefacto explosivo que había conseguido subir a bordo de un avión en un vuelo de la Delta Airlines, en el que viajaban otros 278 pasajeros.
El dispositivo, muy sofisticado, según confirmó el FBI, no llegó finalmente a estallar, evitando una tragedia cuando el avión se disponía a tomar tierra.
Este caso confirma que a pesar de los esfuerzos de las autoridades norteamericanas y europeas en lo relativo al control de pasajeros y equipajes de mano, la seguridad en los vuelos dista mucho de ser la ideal.
Aunque parezca razonable suponer que la seguridad al cien por ciento no pueda conseguirse, sorprende la aparente facilidad con la que un pasajero puede sortear los controles de un aeropuerto y llegar a la cabina de una aeronave con agentes peligrosos escondido en su cuerpo.
Según declaraciones de los responsables de los controles en el aeropuerto de Amsterdam, las revisiones se efectuaron correctamente, aunque también admitieron que aún siendo esto así, el procedimiento de rayos X empleado no es suficiente para detectar productos no metálicos escondidos bajo las ropas del pasajero.
En este caso nos preguntamos para qué los pasajeros deben llevar sus productos líquidos en bolsas transparentes para ser examinados en el control de personas, puesto que obviamente un atacante no va llevar los líquidos peligrosos a la vista ni entregarlos en la citada bolsa de plástico para que sean examinados, máxime cuando, como se ve en este caso, puede llevarlos en recipientes no metálicos ocultos bajo la ropa, con escasas o nulas posibilidades de ser detectados en el control.
A falta de mejor explicación por parte de los responsables, parece que las medidas implementadas no son suficientes o adecuadas para garantizar la seguridad de los vuelos, como lo demuestra el riesgo que han corrido los pasajeros de este vuelo de Amsterdam a Detroit de la Delta Airlines.
Esta falta de seguridad para detectar la entrada de materiales no permitidos en los aviones, parece confirmarse con las medidas tomadas por las autoridades norteamericanas y algunas aerolíneas en el sentido de limitar las actividades de los pasajeros en la última hora de los vuelos que no podrán acceder ni manipular su equipaje de mano ni sostener ninguna bolsa o paquete sobre el asiento o sobre ellos mismos, ni manejar ningún objeto.
Otras aerolíneas optan por efectuar una segunda revisión de los equipajes de mano justo antes de acceder al avión, pero no explican como se detectarán las substancias peligrosas que el pasajero pueda llevar ocultas consigo.
Estas medidas de seguridad adicionales causarán importantes trastornos a los viajeros, obligándolos a llegar con mucho más tiempo a los aeropuertos y perdiendo conexiones con otros vuelos como consecuencia de la demora en los controles debido a las revisiones exhaustivas.
Todo esto podría darse por bueno si con ello se consiguieran evitar incidentes como este de Delta Airlines, pero pensamos que no será suficiente y habrá que hacer un mayor esfuerzo en el perfeccionamiento de los sistemas de detección de los controles de personal para el acceso a las zonas de embarque.
Con el estado actual de la tecnología se debería conseguir una seguridad próxima al cien por cien con unas mínimas molestias al viajero que va a tomar su vuelo.
El tránsito fluido de los pasajeros en los aeropuertos no debe ser un obstáculo para la detección de sustancias no permitidas: es cuestión de aplicar los recursos suficientes para conseguir este fin.








