Comprar Vuelos Baratos – Opinión

Los pasajeros para Ryanair, un cero a la izquierda

Domingo, 31 de enero de 2010
Por Eladio García

DineroEn estos días nos enteramos por la prensa local granadina de que la aerolínea irlandesa Ryanair está negociando su compromiso de continuidad para seguir prestando su servicio de vuelos baratos en el aeropuerto de Granada, cuyo convenio de colaboración actual termina en marzo.

Al parecer, las posturas no parecen muy próximas, por lo que no puede descartarse que finalmente la aerolínea deje de prestar sus servicios al finalizar el citado convenio.

Sin embargo, examinada su página web, se puede observar que continúa vendiendo vuelos para después de esa fecha con total tranquilidad, a pesar de que a fecha de hoy no sabe si podrá prestar o no ese servicio a sus clientes.

Esta actitud es cuando menos sorprendente, y desde luego no se me habría ocurrido pensar que también se puede obtener dinero contante y sonante de la venta de productos o servicios que no se sabe si luego se podrán suministar o no.

Siendo muy benévolo, este tratamiento hacia los clientes me parece un poco feo, especialmente si yo soy una empresa con cierto poder, como es el caso de Ryanair, y los clientes son personas particulares a quienes reclamar y obtener la devolución de 30, 50 ó 100 euros les va a suponer un costo mayor que el importe recuperado.

A no ser que estimemos que el tiempo y el esfuerzo de gestión del pasajero que efectúa la reclamación no tiene valor alguno, mientras que el la compañía aérea es valiosísimo, a juzgar por lo que cobra por los escasos minutos empleados en suministrar la tarjeta de embarque en el aeropuerto a sus clientes, por ejemplo.

Claro está que si vender servicios que ignora si podrá prestar no le produce empacho a la aerolínea ni lo considera un abuso, menos ha de importarle el modo y manera en que sus clientes podrán recuperar su dinero si su vuelo queda definitivamente cancelado.

Ryanair nunca se caracterizó por la defensa de los derechos de sus clientes, antes al contrario, ya que la polémica que ello crea le sirve de plataforma publicitaria gratuita, al hacerse eco de la misma los medios de comunicación.

Es evidente que si no se llega a un acuerdo y la aerolínea deja de operar en el aeropuerto de Granada, los pasajeros se enterarán por la prensa o al llegar al aeropuerto de que no pueden volar a pesar de haber reservado y pagado sus billetes.

Claro que cuando los afectados reclamen, es posible que Ryanair les indique que la reclamación del importe de sus vuelos deberán hacerla a aquellos que no mejoraron las condiciones de apoyo (entiéndase financieras) para llegar a un acuerdo con la aerolínea.

Aunque parezca absurdo, esta actitud de “desprecio” hacia los clientes y hacia los organismos, empresas y entidades con las que tiene que negociar para asegurar su permanencia de operación en los aeropuertos en que presta sus servicios le es bastante rentable, como lo demuestran los resultados económicos de la compañía en relación con la mayoría de sus competidores en el mercado.

Es esta propia polémica y actitud la que, junto a instrumentos como el desglose de tarifas y los asientos publicitarios, mantiene viva la consideración percibida por la gente de que ofrecen vuelos muy baratos, a pesar que sus precios finalmente se demuestren ser similares o más caros que los de sus competidores.

Porque como ya se sabe, lo importante es lo que la gente cree, no lo que en realidad es, y Ryanair merece un sobresaliente en el manejo y aplicación de técnicas engañosas para hacer creer a sus clientes que sus vuelos son los más baratos, cosa que debemos admitir que ha conseguido mayoritariamente.

Así que pienso que cuando Ryanair logre llevar a la práctica la acariciada idea de que los pasajeros viajen de pie, podrá incluso aumentar el precio de los vuelos, y este aumento, junto con una mayor capacidad de ocupación de los aviones y un menor peso, le ofrecerá a la compañía pingües beneficios.

Pues está claro que un pasajero que viaje de pie siempre va a creer que su vuelo tiene que ser más barato que si viajase cómodamente sentado en la butaca.

Y es que, como decía al principio, los pasajeros para Ryanair son un cero a la izquierda.


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