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Los escáneres corporales siguen generando polémica en Europa

Viernes, 5 de febrero de 2010
Por Eladio García

Imagen de una mujer escaneadaEsta semana entraron en uso en el Reino Unido los primeros escáneres corporales en los aeropuertos de Heathrow (Londres) y Manchester.

Aunque parece lógico que la seguridad en el normal desarrollo de los vuelos sea una de las mayores prioridades, las autoridades europeas no se ponen de acuerdo ante las dudas que suscita la posible violación del derecho a la intimidad de los pasajeros, ya que el escáner muestra el cuerpo «desnudo» de los mismos.

Ahora también sus detractores dicen que producirán importantes retrasos y colas en los aeropuertos, cuando éstos en épocas vacacionales reciban grandes cantidades de turistas, ya que el escaneo y comprobación de la imagen del pasajero requiere de algunos segundos para completar el proceso.

La alternativa al mismo sería un cacheo minucioso, que no es probable que pueda hacerse tampoco en menos de unos segundos, y que tiene el inconveniente de la dificultad de localizar los materiales prohibidos que el pasajero pueda ocultar en sus partes íntimas, como fue el caso del atacante del avión a Detroit, ya que, en primer lugar, los agentes de seguridad no pueden registrar esta parte de la anatomía de los pasajeros en público, lo que afectaría a la dignidad de ambos, y además cualquier objeto podría ser confundido con una simple compresa de uso normal y corriente.

De esta forma, parece inevitable que la seguridad y la agilización del proceso de inspección deberá venir de la mano de la tecnología, con máquinas como los escáneres corporales, en el uso de los cuales se deberán tomar una serie de medidas para que la intimidad de los pasajeros esté salvaguardada, la mayoría de las cuales ya se toman en los aeropuertos donde los escáneres corporales están en uso.

Estas máquinas, apenas ahora se están empezando a generalizar en los aeropuertos, especialmente en Estados Unidos, donde ya cuentan con una importante dotación de las mismas, y donde a lo largo de este año se verá incrementado su número en al menos otras 500 unidades.

En Europa, los escáneres corporales también terminarán imponiéndose como medida de seguridad mejorada en relación a los actuales sistemas de detección de metales, de escasa utilidad en esta época ya que los atacantes actuales no suelen entrar en los aeropuertos con un arma escondida bajo la ropa.

A pesar del costo económico que esto pueda suponer, no sólo será necesario el establecimiento de tales máquinas, sino también la investigación de las mejoras necesarias en las mismas, para minimizar la intrusión en la intimidad de las personas y maximizar la eficacia en la detección de substancias prohibidas.

Programas informáticos de análisis de imágenes aplicados a la imagen generada por los sensores del escáner corporal, tendrán que desarrollarse y perfeccionarse, y harán innecesaria la visión del cuerpo virtualmente desnudo del pasajero, por lo que el examinador sólo verá aquellas partes del mismo que el programa informático determine que presentan aspectos diferentes de los normales en el cuerpo de las personas.

Las diversas encuestas que circulan en los medios de información, indican que los pasajeros creen conveniente que se garantice al máximo la seguridad, y sólo ciertos sectores anteponen la supuesta violación de la intimidad a la seguridad, cuando en realidad ambos factores pueden quedar razonablemente satisfechos.

Lo mismo podría decirse de las dudas que pueden tener algunas personas respecto a los efectos de los escáneres corporales sobre la salud del examinado.

Debe tenerse en cuenta que estos escáneres corporales utilizan ondas milimétricas de muy alta frecuencia, para que, al reflejarse en la superficie corporal, compongan la imagen del cuerpo que se está inspeccionando, y cuya aplicación, hasta donde se sabe, es totalmente segura, ya que la persona no recibe ningún tipo de radiación.

El escáner corporal, por tanto, no emplea rayos X, a diferencia de las inspecciones de seguridad que se usan para detectar objetos situados en el interior del cuerpo, por ejemplo, drogas u otros elementos alojados por ingestión, y cuyos rayos sí atraviesan el cuerpo humano, lo que supone que la persona recibirá una dosis de radiación, aunque dentro de límites seguros, naturalmente.

Así pues, lo que el viajero aéreo y las propias aerolíneas demandan es la máxima seguridad con el mínimo de molestias y costes económicos, tanto para el sector como para los pasajeros, y en ese camino parece ser que habrá que ir trabajando.

Europa no se caracteriza precisamente por llevar la delantera en muchos aspectos de la tecnología, pero no sería malo que se tomasen algunas iniciativas para no ir siempre a remolque del camino marcado por los Estados Unidos, como viene sucediendo también con el tema de la seguridad de los vuelos y los escáneres corporales.

Y es que Europa también tiene que aportar mucho a la mejora de la seguridad aérea, y ahora parece ser que es el momento de hacerlo.


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