Cuándo comprar los vuelos: esa es la cuestión

Lo más práctico para conseguir vuelos a buen precio, consiste en preverlos con unos tres meses de antelación.
Hace un par de días, Laura, de Alicante, me envió un e-mail donde me decía: ¿oye, es verdad que los billetes de avión salen más baratos si se compran exactamente 8 semanas antes de la salida del vuelo?
Según explicaba, la idea, ya conocida por otra parte, provenía de la referencia de una popular revista de divulgación al estudio del economista japonés Makoto Watanabe, que, en su momento, propuso el concepto de que comprando los pasajes aéreos con unos dos meses de antelación se podían obtener a mejor precio y con menores riesgos.
La realidad es que, en la mayoría de los casos, los mejores resultados se obtienen comprando con una anticipación de entre dos y tres meses antes de la salida del vuelo correspondiente, pero el hecho de comprar exactamente con dos meses de antelación, en mi opinión, no es relevante ni aporta mejores posibilidades de éxito.
Este marco temporal tampoco se ajusta al cien por cien de los casos, aerolíneas y vuelos, por lo que fuera del mismo es posible conseguir, en algunas ocasiones, buenos precios cuando faltan más de cuatro meses o solo un par de semanas.
Días atrás, precisamente, se han podido encontrar vuelos a varios lugares de Estados Unidos desde Madrid a menos de 400 euros para volar esta última semana del mes de septiembre, a falta de apenas unos días para la partida del vuelo.
Tambien es cierto que tras comparar los precios que alguno de ellos tenía en junio, se observa que la diferencia entre su precio de entonces y el actual es mínima, por lo que esperar al último momento no compensa el riesgo de un posible encarecimiento.
Por su parte, comprar con mucha anticipación no es práctico para el pasajero ya que sus posibilidades de encontrar ofertas a buen precio se ven bastante reducidas, a la par que aumentan los riegos de que le surjan inconvenientes para realizar el viaje en la lejana fecha prevista, lo que determinaría aumentar sus gastos si se tiene que cambiar el billete o comprar uno nuevo, perdiendo cualquier ventaja obtenida.
Hay personas que creen que cuanto mayor sea la antelación para comprar los billetes mejor será el precio obtenido, quizá porque en alguna ocasión obtuvieron una buena oferta en estas circunstancias y lo asocian a este hecho, cosa que, por otra parte, fomentan publicitariamente los vendedores por motivos obvios.
De hecho, ya he recibido varias preguntas en el sentido de si conviene ir haciendo reservas de vuelos para las vacaciones de agosto del año que viene, cuando faltan más de diez meses para la salida del vuelo: he de reconocer que me llama la atención el hecho de que existan personas tan previsoras que sepan ya lo que les gustará hacer en agosto de 2012.
También hay que tener en cuenta que si usted elije como fecha para la salida y el regreso de su vuelo el momento en que todo el mundo va o vuelve de sus vacaciones, puentes o fines de semana, el vuelo siempre será más caro, se compre cuando se compre, aunque en estos casos esperar a última hora puede suponer pagar un precio mucho más alto, ya que en momentos de elevada demanda los vendedores tratan de obtener el rendimiento económico más alto posible.
Lo más práctico para conseguir vuelos a buen precio consiste en preverlos con unos tres o cuatro meses de antelación y efectuar la compra de los billetes entre dos y tres meses antes de que el vuelo parta hacia su destino.
Es decir, que para hacer una buena compra, ahorrando dinero, no es conveniente preocuparse con muchos meses de adelanto, pero tampoco ser un procastinador: como ocurre con tantas otras cosas de la vida puede decirse que en un término medio está la virtud.





